Cuidar la alimentación y practicar algo de deporte de forma regular son factores decisivos para mejorar nuestra salud.
El ejercicio es una forma excelente para tener un buen tono muscular y prevenir enfermedades.
La combinación de deporte y una dieta saludable ayuda a tener una sensación de bienestar y a eliminar la tensión y el estrés.
Las principales reservas son las grasas y los hidratos de carbono, que se agotan rápidamente a no ser que se mantenga una alimentación adecuada.
Otras sustancias como el agua y la fibra también facilitan un perfecto funcionamiento del organismo.
Durante el reposo y en ejercicios de más de 20 minutos de duración, el cuerpo quema principalmente grasas como combustible, en cambio, si los ejercicios son intensos y de corta duración, el cuerpo consume fundamentalmente hidratos de carbono, que suministran de forma rapida energía al organismo.
Cuando se realiza una actividad física extra, se debe mantener una hidratación adecuada, ya que la deshidratación influye negativamente en el rendimiento físico y puede llegar a provocar mareos.
Cuando el ejercicio tiene una duración inferior a una hora, no es necesario ingerir líquido, pero si el esfuerzo se prolonga, se aconseja tomar tres vasos de agua 1 ó 2 horas antes de empezar, dos vasos 15 minutos antes y un vaso cada 20 minutos más o menos durante su desarrollo.
También se debe aumentar el consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono como el arroz, los cereales, el pan, las pastas, frutas, patatas y legumbres.

El ejercicio físico realza la belleza

La práctica regular de ejercicio físico quizá sea el mejor tratamiento estético natural: un mejor color y textura de piel y cabello, menos arrugas, menos celulitis y varices, cuerpo más estilizado o menos sobrepeso son algunos de los efectos posibles

Esta demostrado que una sola sesión de ejercicio, mejora la percepción que se tiene del cuerpo; la razón posiblemente esté en la liberación de endorfinas, que justifica la creciente tendencia a vincular el ejercicio con el atractivo físico y la belleza.
Si, como se suele decir, la cara es el espejo del alma, a nadie le debería extrañar esta vinculación, puesto que los beneficios del ejercicio sobre la salud física y mental están constatados y hace tiempo que se receta como el mejor antídoto contra el envejecimiento.
En segundo lugar, el atractivo físico tiene mucho que ver con la postura corporal y si uno deja de pasar el día sentado frente a la mesa de trabajo o el televisor y tonifica su musculatura seguro que su postura es más abierta, más estirada, transmite más seguridad, y además la ropa le sienta mejor. Y si los músculos de debajo de la piel tienen mejor tono, es lógico que esta luzca más.
La práctica regular de ejercicio es una gran herramienta para envejecer mejor porque la investigación científica ha demostrado que las mioquinas tienen efectos antiinflamatorios y antioxidantes, que reducen la masa grasa visceral (la más peligrosa), mejoran la vascularización, el metabolismo, el funcionamiento del sistema nervioso y la calidad del sueño.
Durante muchos años se pensó que lo mejor para reducir tejido adiposo era el entrenamiento aeróbico (correr, montar en bici, nadar, bailar…) pero luego se ha demostrado que el entrenamiento de fuerza tiene más efecto porque se sigue quemando grasas después del ejercicio.
El ejercicio facilita que llegue más circulación sanguínea a los tejidos adiposos, lo que hace que se movilicen las grasas y estas puedan ser utilizadas para el proceso metabólico de los músculos.




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