La celulitis se conoce como el acúmulo de tejido adiposo en determinadas zonas del cuerpo, formando nódulos adiposos de grasa, agua y toxinas.

Las zonas más afectadas son las piernas y las nalgas, aunque también puede localizarse en el vientre y los brazos. Es resistente a las dietas y aparece tanto en personas más gruesas como en personas delgadas.
La celulitis se ha convertido en uno de los problemas de belleza que más afecta a las mujeres, pues la mayoría suele tener este problema en una o más áreas de su cuerpo.

Consejos para combatir la celulitis

Subir escaleras: este es uno de los mejores ejercicios para eliminar la celulitis y tonificar. Subir y bajar escaleras en lugar de utilizar el elevador.

Evitar el uso de pantalones ajustados: este tipo de prendas dificulta el proceso de eliminación de las toxinas sobrantes que se acumulan en el cuerpo.

Incrementar el consumo de agua: mantenerlo hidratado es clave para combatir y prevenir la aparición de celulitis. Lo ideal es beber unos 2 litros de agua al día para aprovechar sus beneficios y estimular la eliminación de toxinas.

Dúcharse con agua fría: es uno de los mejores métodos anti-celulitis, pues además de ayudar a combatir la celulitis, también lo previene de futuras apariciones.

Evitar permanecer de pie o sentada por mucho tiempo: ambas cosas desmejoran la circulación y hacen aparecer celulitis. Lo ideal es mover constantemente las piernas, por lo menos haciendo pautas para ejercitarlas.

Evitar el uso frecuente de tacones: es una pieza que ayuda a lucir una figura más estilizada, pero que lamentablemente puede generar problemas de circulación.

Principales causas de la celulitis

Mala circulaciónEl buen funcionamiento de la circulación sanguínea es uno de los factores más importantes. Si la sangre no encuentra el camino libre para transportar el alimento y eliminar, a su vez, las sustancias de desecho, se produce un estancamiento de toxinas que favorece el encharcamiento de los tejidos. Y, en consecuencia, se abona el terreno para la piel de naranja. Para mejorarla, se pueden seguir todos los consejos que se ofrecen a continuación, así como tomar complementos alimentarios que la mejoran, como los extractos de castaño de Indias, de ruscus o de hiedra, entre otros.
Estrógenos Estas hormonas son las encargadas de la distribución de la grasa en el organismo femenino, y su tendencia natural es llevarla a las caderas y a las piernas. Esto se traduce en que cada gramo de más tiende a acumularse entre la cintura y los muslos. Además, los estrógenos aumentan la permeabilidad de los vasos sanguíneos y de los canales linfáticos, lo que favorece la aparición de la celulitis, y dan ese aspecto esponjoso, tan característico del tejido de la piel de naranja. Es precisamente su influencia lo que puede contribuir a que en épocas en las que vivimos revoluciones hormonales, como la adolescencia o el embarazo, o debido a la utilización de determinados anticonceptivos orales, aumente la celulitis. Es también muy normal que ésta disminuya durante la menopausia.
Falta de ejercicio El sedentarismo es amigo íntimo de la celulitis. En los países donde la bicicleta es uno de los medios más comunes de transporte, como sucede en Holanda, Suecia, Alemania o Dinamarca, las piernas femeninas suelen ser más tersas. Al poner el cuerpo en marcha, se activa la circulación, se acelera el metabolismo y se consume más energía, por lo que la grasa se acumula en menor medida y las toxinas se ven arrastradas por esa sangre que bombea a toda marcha.
Deshidratación La mejor recomendación es beber, al menos, dos litros de agua al día. Basta con recordar que aproximadamente el 70 por ciento del organismo es líquido para darse cuenta de su importancia. Si al cuerpo le falta hidratación, se convierte en una especie de papel secante y, en vez de eliminar toxinas, se queda con todas. De ahí la importancia de beber, para que, como en unas tuberías en perfecto estado, el sistema de arrastre funcione de forma correcta
Estrés y aburrimiento Cuando el cuerpo se encuentra en alerta, los sistemas circulatorio y digestivo funcionan peor, lo que se traduce en la acumulación de toxinas. A esto, se suma la acción negativa del estrés causado por el aburrimiento o la desesperanza, que provoca el aumento de una hormona llamada cortisol. Su aparición se traduce en un gusto desmesurado por los dulces, lo que desemboca en celulitis. Para combatirlo, nada como las técnicas de relajación, que contribuyen a calmar el cuerpo y la mente, y tienen efectos positivos mucho más importantes que el ataque contra la celulitis.
Deportes fuertes Esto quizás suene a contradicción, pero de la misma forma que el sedentarismo contribuye a la formación de celulitis, el ejercicio de alto impacto, como el step o el aeróbic intenso, pueden acentuar este fenómeno, especialmente si no se lleva un calzado adecuado, capaz de absorber el rebote. La razón es el golpe contra el suelo, que al ser brusco contribuye a congestionar las zonas donde la circulación es defectuosa. Son mejores los deportes de bajo impacto, como la bicicleta estática, la cinta rodante, el aquaeróbic o la natación.
Exceso de sal Pasarse con este elemento puede contribuir a su formación. La sal provoca retención de líquidos, una de las causas principales de este problema. Lo mejor es buscar formas alternativas para darle sabor a las comidas, como las especias o el limón, y olvidarse, de vez en cuando, del salero.
Los vaqueros apretados . . .y las medias ceñidas, las faldas ajustadas o las braguitas remodelantes. Es decir, toda la ropa que nos oprima. Si al cabo de unas horas de vestirnos, las prendas han dejado marcas, es porque están demasiado prietas y, por tanto, constituyen un obstáculo para la circulación. En resumen, ¡que viva la libertad de vestuario y la ropa muy holgada!
La nicotina del tabaco Los cigarrillos sólo reportan beneficios a las compañías tabaqueras. Al resto de los mortales les dañan los pulmones, les destrozan la piel, les causan arrugas y les ataca el presupuesto. La nicotina reduce el aporte de oxígeno a las células, ahogándolas y contribuyendo a empeorar la circulación. Cada calada supone una auténtica descarga de veneno en el cuerpo, que entorpece el funcionamiento del sistema linfático y, con ello, empeora la eliminación de toxinas. ¿Hacen falta más razones para dejarlo de una vez por todas?
Laxantes y Estreñimiento La falta de regularidad en el tránsito intestinal también ayuda. Que el bolo alimenticio permanezca mucho tiempo en el colon significa que las sustancias de desecho superan su plazo natural dentro del organismo, lo que obliga a los riñones a concentrarse en ellas. Además, ese peso extra que se concentra en el último tramo del sistema digestivo comprime la circulación de las piernas. De ahí la importancia de ir al baño cada 24 horas como mínimo, pero sin recurrir de forma regular a laxantes o métodos agresivos que arrastran la flora intestinal. Es mejor tomar alimentos ricos en fibra y masticar mucho y bien los alimentos.
La cafeína Gran cantidad de productos anticelulíticos incluyen cafeína como activo drenante, por lo que pudiera parecer una contradicción desaconsejarla en la dieta habitual. La diferencia es que, en una crema, la aplicación de la cafeína es tópica y ayuda a eliminar líquidos. Pero cuando se ingiere en forma de café, té o refrescos de cola, se corre el peligro de que resulte demasiado diurética, y contribuya a deshidratar el organismo, además de añadir toxinas no deseadas que frenan el buen funcionamiento del metabolismo.
El alcohol El hígado es el responsable de procesar las toxinas, para que así la sangre se libre de los agentes más negativos. Por eso, cuando detecta alcohol, se lanza a por él con todas sus fuerzas, dejando de lado la comida, lo que provoca que las sustancias de desecho no sean correctamente eliminadas. Concentrado en contrarrestar los daños colaterales del alcohol, se queda sin fuerzas para despachar las toxinas restantes, permitiendo su acumulación. Si a eso añadimos que el alcohol tiene un poderoso efecto deshidratante, veremos que más vale no abusar de las copas para asegurar unas piernas tersas.




Google