sexualidad

Beneficios del sexo

Sostener relaciones sexuales se trata de un acto íntimo entre una pareja. Sin embargo, la naturaleza brinda la sexualidad no sólo para demostrar amor o sentir placer, sino que también para el bienestar y la salud.

Un estudio evaluó a mil hombres, entre 45 y 59 años, durante aproximadamente 10 años. Los que tenian una actividad sexual 2 ó más veces por semana tuvieron la mitad de muertes, en comparación a los que tenían una menor frecuencia.

Una investigación efectuada por el psicólogo David Weeks del Royal Hospital de Edimburgo determinó que tener relaciones sexuales 3 ó más veces por semana podría ser una forma de mantenerse joven, prolongando la vida en 10 años.

Razones para “hacer el amor”

Aumenta las defensas: Tener relaciones sexuales, una ó dos veces por semana, provoca mayor secreción de la hormona dihidroepiandrosterona (DHEA), acrecentando los niveles de los anticuerpos denominados inmunoglobulinas A, lo que favorece los mecanismos de defensa frente a enfermedades.

Previene el infarto y los problemas cardíacos:En un estudio realizado, la práctica sexual de dos o más veces a la semana reduce en un 50% la posibilidad de un ataque al corazón, en comparación con los que tienen menos de una vez al mes. Del mismo modo, contribuye al descenso del colesterol y al incremento del HDL, considerado como el colesterol bueno.

Combate la depresión: Durante el acto sexual se liberan varias hormonas como la endorfina y la oxitocina. La primera genera una sensación de bienestar y un estado de euforia, y la segunda aumenta los niveles de serotonina y dopamina, sustancias relacionadas con el humor y el bienestar.

Reduce el dolor: Antes del orgasmo la oxitocina se eleva hasta cinco veces respecto a su nivel normal, lo que ayuda a la producción de endorfinas, hormonas que alivian cualquier tipo de dolor desde una migraña hasta una artritis. En el caso de las mujeres, y por el incremento también en la producción de estrógenos, reduce el dolor premenstrual.

Potencia la capacidad olfatoria: después del acto sexual se genera otra hormona, la prolactina, que fomenta el desarrollo de nuevas neuronas del bulbo olfatorio, permitiendo mayor capacidad para percibir los olores.

Disminuye riesgo de cáncer de próstata: a la luz de una investigación publicada en la revista British Journal of Urology Internacional, los hombres que eyaculan cuatro o más veces por semana reducen en un 30% la posibilidad de un cáncer de próstata. Debido que al producir el fluido seminal que acompaña a los espermatozoides, la próstata y las vesículas seminales toman zinc, ácido cítrico y potasio de la sangre, concentrándolos hasta 600 veces. Lo mismo podría ocurrir con determinados elementos cancerígenos de la sangre, por tanto, una elevada frecuencia eyaculatoria evitaría su efecto dañino sobre el órgano.

Mejora la calidad del sueño: las oxitocinas y endorfinas que se liberan durante el acto sexual tiene una función relajante y sedativa, favoreciendo y mejorando el sueño.

Quema calorías: el sexo es uno de los ejercicios más completos, ya que se activa la circulación de la sangre, se trabaja el corazón y se optimiza la capacidad respiratoria. Con 30 minutos de esta actividad se puede llegar a consumir entre 150 y 200 calorías, similar a correr 15 minutos en el gimnasio. Asimismo, mejora la fuerza, condición cardiovascular, flexibilidad y equilibrio.

Mejora la autoestima Cuando las relaciones son satisfactorias favorece al clima de la relación en general, pero cuando se percibe la sexualidad como deficiente, nula o escasa, o hay dificultades en ella, termina por menoscabarse la autoestima de uno o de ambos miembros de la pareja.

Para la menopausia. Ayuda a las mujeres menopaúsicas a paliar sus consecuencias. La menopausia se identifica con un punto de inflexión en la vida de la mujer. Es un acontecimiento en la historia personal de cada mujer, en la que intervienen una serie de cambios hormonales que van a provocar alteraciones de gran repercusión en su fisiología corporal. Por suerte, las connotaciones negativas están en declive. Aquellas que hasta hace poco tiempo relataban la llegada a esta situación como la transición a dos hechos dramáticos: el comienzo de la vejez y la imposibilidad de la maternidad. Hoy, en pleno siglo XXI, los papeles han cambiado. La mujer ha de vivir la menopausia como una etapa natural, que le ofrece nuevas posibilidades y le permite gozar de la sexualidad sin tomar precauciones para evitar un embarazo no deseado.




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